David Ortiz Mena – Manipulación y control de Tulum

Ya transcurrido casi el primer mes del 2021 las sorpresas no dejan de llegar, como si por azares del destino estuviéramos viviendo una verdadera profesía escrita por David Richardson como en cualquier capitulo de los Simpson, dónde el humano hace hasta lo imposible para que su especie desaparezca de una manera involuntaria y a su vez caótica, las crisis políticas en EUA y la aún no resuelta pandemia, pareciera que a muchos no les importa y aunado a eso deciden salir a divertirse sin ninguna medida sanitaria evidente y asistir a lugares conglomerados sin ninguna preocupación por el virus que azota al mundo.

Tal es el caso en Quintana Roo dónde a principios de año las fiestas ilegales no dejaban de resonar en diferentes lugares del caribe, sin una clara preocupación por sus asistentes en usar ninguna de las medidas sanitarias o de sana distancia «impuestas» por el gobierno de la zona y los dueños de recintos en cuestión. Pero eso nos lleva a la preguntarnos:
¿Realmente hay un control por parte de hoteleros ante está situación?
Diferentes medios en Quintana Roo han evidenciado la falta de Autoridad que los hoteles imponen a sus huéspedes en plena pandemia pero hasta donde sabemos, tampoco es que a los dueños de recintos les convenga acabar con esos eventos ya que para muchos es el atractivo del momento y toda esta información nos llevan a un personaje ya conocido en este tipo de escándalos, David Ortiz Mena.

«5 de enero. Noche de Reyes. El DJ da rienda suelta a la pista y de inmediato la banda se prende. Los celulares y las botellas de Chandón se alzan al cielo y un mar de bengalas acompañan a los gritos y chiflidos que inundan el local, nadie lleva cubrebocas ni guarda sana distancia.

Ese mismo 5 de enero, también en Tulum, lo mismo: en un club de playa ubicado en el kilómetro 10 de la carretera Cancún-Tulum, los turistas graban con sus celulares otra fiesta diurna en la que hay música electrónica y champaneras bajo las palmeras, pero ni rastro de los cubrebocas.»

“Es como si el Covid no existiera en Tulum”, dice Gerardo Ávila, un empresario hotelero y restaurantero que lleva 15 años trabajando en este municipio de la zona norte de Quintana Roo.

“No hay que ser un gran investigador, ni detective, para ver que las fiestas son a diario -añade enojado-. Solo hay que entrar a Instagram, o darse un paseo rápido por los clubes de playa, para ver que aquí todo el mundo hace fiestas como si la pandemia jamás hubiera existido”.

David Ortiz Mena presidente de la Asociación de Hoteles de Tulum y «aparentemente» familiar de múltiples funcionarios con cargos de élite en todo el País con los cuales hay un uso constante de estas influencias para resolver intereses personales y permisos específicos.
Este personaje participe de diferentes escándalos políticos como La privatización de Akumal y la extensión de sus playas a familiares y amigos, el evidente monopolio y la clara manipulación de medios de comunicación, sin el interés de mejorar la situación pandemia ya que siendo así esta afectaría directamente sus intereses personales, que ya es sabido por lo sucedido en las fiestas masivas que se realizaron a principios de año y por lo sucedido en años pasados en Akumal Quintana Roo.

Si se llegará a emitir una nueva restricción y se sumara un cambio a semáforo rojo en Quintana Roo, no sería descabellado pensar que el gobierno norteamericano pudiera emitir una alerta para que sus ciudadanos se abstengan de viajar al caribe.

“Están poniendo en riesgo al resto del caribe mexicano. Bastaría con que los estadounidenses nos pongan un ‘warning’ porque no somos seguros como destino turístico, y se acabó. Game Over”, advierte Ortiz Mena.

El 7 de enero, apenas un par de días después de las escenas de raves y fiestas …

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