El embrujo bohemio de Tulum

Adrián García Aguirre / Tulum, Quintana Roo

* Un refugio armónico entre la selva y el Caribe.
* También es la combinación del mar con los vestigios.
* Su raíz proviene de una civilización extraordinaria.
* Hay mucho por hacer, además de tomar el sol.
* Se recomienda conocer la oferta de servicios turísticos.

Tulum es un paraíso bohemio para descansar, consentirse, comer bien y encontrar lugares sofisticados que se mantienen fieles a su esencia maya. con festivales de música, retiros de yoga, restaurantes novedosos y el mejor entretenimiento playero: esas son apenas algunas de las cosas que se hacen en este Pueblo Mágico de la península de Yucatán.

Este lugar bañador por el Caribe es esencia bohemia y de playa, y aunque este destino no para de crecer, una de las cosas que nos hacen volver siempre es que su esencia de localidad pequeña que siempre permanece.

Las propuestas en hotelería, gastronomía y entretenimiento siempre buscan integrarse al entorno, en vez de intervenir para que éste se ajuste a sus necesidades, pues de día Tulum es un oasis de relajación, y de noche la energía surge hasta el amanecer.

Las playas de Tulum, si bien comparten los característicos tonos turquesa del Caribe, tienen una atmósfera distinta y atraen a diferentes tipos de viajeros: Xcacel, por ejemplo, es una playa a la que van pocos turistas, y es perfecta si se quiere tomar el sol en calma, con un cenote cercano que se disfruta en soledad y en silencio.

Tulum se convirtió en sinónimo de restaurantes, música y bienestar frente al mar, como en Boca Paila que ha logrado mantenerse alejada de los grandes complejos turísticos, porque sólo hay una cabaña en la que se pueden comprar bebidas y algo para comer.

En tanto las playas Pescadores, Mirador, Pico Beach y Paraíso son opciones que representan con fidelidad la belleza del Caribe mexicano., sin pedir nada a sitios paradisiacos de las Antillas, trátese de Trinidad Tobago o Saint Kitts,

Como si faltaran razones para visitar Tulum, su zona arqueológica es una de las más extraordinarias de México, comparable a Chichen Itzá y a Uxmal, que combinan el mar Caribe y los vestigios de una civilización portentosa, pertenecientes a la ciudad amurallada que servía como punto de vigilancia militar.

Las edificaciones más impactantes son El Castillo dedicado a Kukulkán, dios del viento y el agua, y el templo del Dios Descendente, en el que se puede ver a una deidad bajando por la construcción, símbolo que se ha convertido en el principal elemento iconográfico de la ciudad maya.

A la hora de la comida y la fiesta, Tulum no se queda atrás de otros destinos en la Riviera Maya, y es que la cocina del mar se prepara en los lugares más tradicionales y en las nuevas propuestas gastronómicas.

Casa Jaguar, en la selva de Tulum, tiene un menú de inspiración caribeña que se sirve bien y con mucho amor, en tanto El Arca es una propuesta de humo que domina con maestría el arte de la parrilla en cortes, pescados y mariscos.

Cualquier elección es garantía; pero, eso sí, se tiene que acompañar con pan de pulque horneado con leña; sin embargo, nada compite con la frescura del pescado de las palapas a la orilla del mar.

Este destino también es una excelente opción para acercarse a la diversión, pues cuando cae la noche en Tulum, la fiesta emerge, y escoger un lugar para divertirse es un reto por la gran cantidad de ofertas buenas que hay: Papaya Playa Project domina la escena nocturna con sus legendarias fiestas que se extienden hasta el amanecer.

Luego, Gitano Tulum tiene la carta de mezcales mejor curada de la zona; El Batey es un lugar concurrido que, además de su llamativa decoración, atrae a quienes buscan un mojito cubano y música para bailar, una combinación que difícilmente sale mal.

Lo que distingue a Tulum de las otras localidades de la península es su esencia bohemia,
y Sfer Ik es una galería que pertenece a la familia Guggenheim y en ella se exhibe arte contemporáneo.

Está adentro del hotel boutique Azulik, que, dicho sea de paso, es una gran opción para descansar, y para sumergirse en un espacio irreal protagonizado por pisos ondulados y paredes curvas.

Para concluir las vacaciones en Tulum hay que disfrutar un tratamiento holístico en Yäan Healing Sanctuary, el lugar óptimo para un masaje que no solamente alivie el cuerpo, sino también el espíritu, como debe de ser, rodeados de naturaleza y hacer meditación al atardecer, con el único fin de alcanzar el paraíso en las arenas blancas del Caribe mexicano.

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