Marciano Dzul Caamal – Usurero, invasor y comprador

Cada vez que vemos alguna serie medieval en cualquier plataforma de nuestro agrado, está nos remonta por su contenido hasta cierto punto «Historico» a esos tiempos dónde por razones de la época, la religión y el gobierno, los derechos Humanos, garantías individuales y sobretodo la repartición de tierras y propiedad privada, eran inimaginables y hasta ofensivas para la sociedad de su época, los gobernantes y religiosos de ese entonces casi siempre pintados como abusivos e insensibles, eran los dueños de todas las tierras que gobenaban y a su vez los encargados de administrar y de cobrar el uso de suelo a los trabajores que con mucho esfuerzo y sin un salario aparente, apenas lograban sacar el sustento propio y de sus familias.

Al día de hoy, que hasta dónde sabemos esos tiempos han quedado «guardados» en los libros de historia, Encontramos a personajes como
Marciano Dzul ex Edil de Tulum y también Líder Ejidatario del municipio, cuyo manejo, invasión, fiestas y hasta tierras irregulares, compradas y vendidas por el mismo, nos hacen remontar del Feudalismo y la época en cuestión.

Dentro de las asañas de este personaje tan polémico para Tulum nos encontramos que
Marciano Dzul Caamal, quien además tenía a su esposa Ileana Canul Dzib, trabajando como directora de Ingresos en la administración cuando esté era Edil en Tulum. En un caso que fue divulgado por distintos medios, este gobierno gastó un millón 200 mil pesos para la elaboración de tacos para un festejo del 15 de septiembre, con una persona particular que no desempeñaba esta actividad, además de adquirir cinco veces la cantidad requerida para este evento, pero está acción no es la única ni la más polémica dentro de su mandato en cuestión.

En el 2018 Con un enganche de 400 mil pesos, de un pago total de 2 millones 500 mil pesos a cada uno de los 120 integrantes del Ejido Tulum, un operador político del regidor priísta Marciano Dzul Caamal, de nombre Farid Josué Cahuich Ramírez, logró que se aprobara en Asamblea la venta de dos lagunas: Ka’an Luum (tierra amarilla) y La Unión, donde se pretende desarrollar un exclusivo fraccionamiento residencial turístico.

Está operación fue otra maniobra del exalcalde Marciano Dzul, donde simulan la compra pagando un precio irrisorio por las dos lagunas y los cheques, a nombre de Farid Cauich, para así manejar cantidades excedentes para el exalcalde y todos los integrantes de la mesa directiva del Ejido Tulum, pero esta no es la primera vez que el regidor Marciano Dzul realiza este tipo de actividades, de subdividir y fraccionar la tierra, para venderla a precios exorbitantes, ya hay varios desarrollos donde se sabe le quita los terrenos a los que no pueden pagar, aunque tengan viviendas ya construidas.

“Después de la asamblea nos pudimos enterar que, tras la venta de las dos lagunas, se pretende desarrollar y comercializar áreas naturales de Tulum, la cantidad de “enganche” fue por 400 mil pesos a cada ejidatario y el resto lo pagarán después que inicie la ejecución de un fraccionamiento residencial donde no existe densidad alguna hasta hoy”, dicen.

De acuerdo con denuncias vertidas por participantes, que calificaron la asamblea como amañada por los órganos de representación ejidal del núcleo agrario Tulum, en contubernio con el presidente Ejidal, Santiago Pech Cahuich, la venta de las lagunas fue concretada por un total de 350 millones de pesos, donde en los terrenos que abarcan las hectáreas se encuentran cenotes, los que comunican con el Gran Acuífero Maya, que se encuentra en peligro, por la contaminación del agua.

No olvidemos tampoco el desastre ecológico que ha provocado. Primero con el cierre del basurero a cielo abierto que se ubica en la salida a Cobá, donde jamás invirtió un peso para sanearlo, y que se sabe aún llegan camiones de volteo a arrojar más desechos sólidos.

En el caso del relleno sanitario, Dzul Caamal hizo un jugoso negocio al venderle al Ayuntamiento uno de sus lotes, es decir como ejidatario vendió lo que como presidente municipal compró. Utilizó 20 millones de pesos para construir un relleno sanitario incompleto que en sólo dos años fue rebasado su tiempo estimado de vida que era de 10 años.

Y no podemos olvidarnos de la anarquía que provocó en la zona turística donde no sólo se acabaron las ventanas al mar, sino que permitió se sobredensificara el lugar que de pro sí ha tenido problemas para el abasto de agua potable y ahora, los nuevos hoteles y restaurantes construyen sin ningún respeto por la zona de mangle y que ya han sido denunciados por diversos grupos ambientalistas, ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

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